Conocí, de vista, a la que ahora es mi novia hace un montón de años, exactamente en el año 1999. Ella vino con una amiga suya al pabellón donde estábamos entrenando, porque su amiga era la novia (ahora ya es su mujer) de una compañera mía de equipo. El recuerdo que tiene mi novia de mi es el de una borde (eso le pasa a mucha gente, la primera impresión que se llevan de mi es que soy borde, y la segunda también… ja, ja, ja, es que el punto ese de ironía-bordería me encanta y no lo puedo evitar).
En el 99 yo estaba en mi último año de instituto y estaba saliendo con una compañera de clase, una niña de mi grupo de amigas que tenía unos ojazos azules que me volvían loca, también tenía novio (que es un dato a tener en cuenta a lo largo de todas mis relaciones).
Entré en la universidad y empecé a salir con otra compañera, también con novio (reconozco que eran unas relaciones muy cómodas, donde nadie le podía exigir fidelidad a nadie y donde no estaba tan atada, era bastante más libre –pero no estoy diciendo que lo eche de menos, eran otros tiempos y yo era una cabra loca-). Una vez que rompí con esta chica (no me acuerdo ni porqué) me dio el punto de empezar a bajar a locales de ambiente sola como una mona.
Empecé a bajar sola porque por aquel entonces mis amigas no sabían que yo era lesbiana, entonces bajaba con ellas hasta las 2-3 de la mañana, me emborrachaba bien y ya borracha me atrevía a andar sola por el mundo. Siempre que bajaba sola me la encontraba, siempre le contaba cosas que no venían a cuento, pero me encantaba ir a saludarla (creo que mi inconsciente se había fijado en ella antes que mi parte consciente).
Mañana la parte dos.
Buenas noches
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Vaya, habrá que esperar al siguiente capítulo!!
Beso