Bueno, me había quedado en la parte en que se me dio por bajar sola a los locales de ambiente. Siempre que bajaba estaba mi Pececilla con sus amigas y otra tipa, rara como un perro verde, pesada… yo sólo las conocía a ellas 2. Mi Pececilla no soportaba a esta tipa porque estuvo acosándola un tiempo y yo, cada vez que llegaba al local y veía a Pececilla le decía que estaba con la petarda y claro, Pececilla alucinaba (pensaría ella… esta tía todos los sábados borracha, todos los sábados viene a saludarme y todos los sábados me dice lo mismo, ja, ja, ja vaya manera de empezar algo…).
Sólo fallé un sábado sin ir a saludar a Pececilla y ese sábado me lié con la petarda. Tengo que decir en mi defensa que yo no la conocía, no sabía lo lianta que era ni lo pesada… y además estaba muy, pero que muy borracha. Es la putada del alcohol…me lié con ella, me llevó a dar un paseo y claro, en ese paseo a mi se me iba bajando la borrachera y tuve que asumir lo que había hecho (y ya llevaba un anillo en la mano porque la tipa me había dicho que me quería y me lo había dado). Se puso a hablar conmigo de mil cosas que no me importaban nada, pero nada de nada, así que no le respondía. Decidí irme a casa y, como no, se ofreció a llevarme en su coche (yo pensé, mejor me ahorro el taxi y ya me la saco de encima…). En vez de conducir ella le dejó su coche a un amigo para venir conmigo en el asiento de atrás… y ahí empezó un calvario, la tía intentando besarme, yo sacándomela de encima como podía… el trayecto se me hico eterno, pero eterno de verdad.
Al día siguiente la tipa me llamó, yo le dije que no íbamos a quedar más, que no se montara películas que no había nada de nada. Me pidió que le devolviera el anillo (va a ser que tampoco me quería tanto, ja, ja, ja) y por suerte me dejó en paz.
Llegamos por fin, después de esta estúpida anécdota de mi vida, al sábado 23 de diciembre del 2000. Ese día bajé sola como siempre a eso de las 2 de la mañana y me encontré en el local con mi grupo de amigas bollos y con Pececilla y sus amigas. Se conocían todas (alguna de mis amigas le había tirado los trastos a Pececilla) así que estuvimos todas juntas. No me acuerdo porqué empezaron a darse picos unas con otras y claro, Pececilla y yo también jugamos, pero algo fallaba, porque nosotras no nos dimos ninguno. De hecho a mi me putearon y yo dije que era una mujer casada (las tonterías que dice una para que no le den la chapa, la putada es que lo escuchó la amiga de Pececilla- pero eso va a quedar para la tercera parte-).
Bueno, al grano, Pececilla y yo no nos besamos en ese juego, al cabo de un rato yo le dije si quería tomar algo y me dijo que si, fui a pedir dos copas y al volver a la pista no la encontré, ja, ja, ja ella estaba hablando con un amigo y le estaba diciendo: “voy a buscarla que la veo un poco perdida” (o algo así, yo sólo de imaginarme la cara de lerda que debía tener en ese momento con las dos copas en la mano y parada en el medio de la pista…ja, ja, ja). Le di su copa, estuvimos bebiendo y bailando (bueno bailaba ella, porque yo con ella no soy capaz de bailar) y de repente me acerqué a ella y le dije “me debes un beso”, y ella (que es más chula que un ocho) me dijo: “también me lo debes tú a mí” y yo (que para chula yo) se lo dí. Nos estuvimos besando un buen rato (de hecho ya debíamos de estar predestinadas porque la gente que nos vio esa noche pensaba que llevábamos ya tiempo juntas) y después me llevó a casa en su coche.
Pero eso se va a quedar para la parte 3, así le doy un poquillo de intriga al tema.
Buenas noches.
PD- Se acerca el día de la oposición y cada vez lo veo más negro….