Creo que esta vez he dejado demasiado tiempo el blog sin actualizar… supongo que el tener demasiado tiempo libre, sin nada que hacer provoca que “todavía” tenga menos ganas de hacer nada, incluido actualizar el blog.
Este lunes salen las notas del examen, no creo que apruebe así que me iré unos días a disfrutar del sol y la playa, para volver con las pilas bien cargadas y estar con mi Pececilla en sus días de vacaciones. Me gustaría volver a la casa rural con ella o ir a algún sitio solas las dos, pero lamentablemente la economía no está para ningún tipo de exceso en ese sentido (bueno, ni en ese, ni en ninguno…ya vendrán tiempos mejores!!)
Llevo una vida de lo más aburrida actualmente, asíque no tengo nada interesante que contar, lo único un poco movidito que me pasó fue una pequeña discusión por una plaza de aparcamiento. La típica lista que se baja del coche de su amiga y mientras todo el mundo da vueltas esperando a que quede un hueco libre ella está en la acera. Yo iba un poco apurada porque ya llevaba media hora buscando un sitio y llegaba tarde a clase cuando por fin vi la luz, justo salía uno y era yo la primerita de todo.
Me llamó la atención ver a la tipa esa pendiente de que ese coche saliera pero no le hice caso, cuando iba a entrar en mi aparcamiento en batería se me pone en el medio y me dice que le está guardando el sitio a su amiga (que venía cuatro coches detrás de mí), yo muy educadita le dije que el aparcamiento es público y eso no se puede hacer, entonces la tipa se puso chula y dijo que ella de ahí no se movía… y claro, para chula yo, así que esperé atrancando la calle. Primero tuvo que dejarme meter un poco más el coche porque no pasaba nadie, después un poquito más porque no cabía un camión…al final se fue porque su amiga encontró un sitio en otro lado (curioso sentido de la amistad mandar a una amiga a hacer el ridículo delante de mucha gente). Eso sí, la conductora me llamó tonta cuando pasé por su lado, de hecho vino ella adrede para insultarme, porque podía pagar la hora en la máquina anterior, y yo me reí en su cara (además a mí me salió la hora gratis, porque un amable taxista, que le echó una buena bronca a la que estaba de pié y me dijo que él en mi lugar le hubiera pasado por encima, me dio el ticket).
En fin, anécdotas de la vida urbana.
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